ISAÍAS 6:3
La santidad de Dios no es solo uno de sus atributos; es el fundamento de todos los demás. Su amor es un amor santo. Su justicia, una justicia santa. Su poder, un poder santo. Dios está separado del pecado, totalmente puro y absolutamente perfecto. Cuando contemplamos su santidad, no podemos quedarnos indiferentes, y como Isaías, somos confrontados con nuestra necesidad de purificación y renovación.
Caminar con el Dios santo es vivir en integridad, reverencia y obediencia, sabiendo que somos parte de Su propósito glorioso.
OREMOS
Dios Santo, límpiame y transfórmame cada día, para que mi vida sea una ofrenda agradable a ti. Amén.
FRASE
Su santidad no aleja, nos transforma.